El DNS (Domain Name System) es el sistema que permite que, cuando escribes bacan.com en tu navegador, ese nombre se traduzca automáticamente en la dirección IP del servidor donde está alojada la web. Sin DNS, tendrías que memorizar direcciones numéricas del tipo 203.0.113.42 para acceder a cualquier sitio.
¿Cómo funciona el DNS paso a paso?
- Escribes un dominio en tu navegador.
- Tu sistema operativo consulta al servidor DNS de tu proveedor de internet (o al que tengas configurado, como Google DNS o Cloudflare).
- Ese servidor busca en su caché o consulta a los nameservers del dominio.
- Los nameservers responden con la dirección IP del servidor donde está alojada la web.
- Tu navegador se conecta a esa IP y carga la página.
Todo este proceso ocurre en milisegundos.
Tipos de registros DNS más importantes
- Registro A: asocia un dominio o subdominio a una dirección IPv4. Es el registro más básico y necesario para que tu web funcione.
- Registro AAAA: igual que el registro A pero para direcciones IPv6.
- Registro CNAME: crea un alias de un dominio apuntando a otro nombre de dominio. Muy usado para subdominios como
www. - Registro MX: indica qué servidores gestionan el correo de ese dominio. Si lo cambias incorrectamente, dejarás de recibir emails.
- Registro TXT: almacena texto libre. Se usa habitualmente para verificaciones de dominio (Google, Microsoft) y configuraciones de seguridad del correo como SPF y DMARC.
- Registro NS (Nameserver): indica qué servidores DNS son autoritativos para ese dominio.
¿Quién gestiona los DNS de mi dominio?
Los DNS los gestiona el proveedor cuyos nameservers estén configurados en tu dominio. Si tienes el dominio en Bacan y no has cambiado los nameservers, Bacan gestiona los DNS. Si los nameservers apuntan a otro proveedor, ese proveedor gestiona los registros DNS.
Puedes ver y modificar los registros DNS de tu dominio desde el panel de Bacan si tienes los nameservers apuntando a Bacan.
¿Por qué tardan en aplicarse los cambios DNS?
Cada registro DNS tiene un TTL (Time To Live), que es el tiempo durante el cual los servidores en internet guardan ese registro en caché. Cuando haces un cambio, los servidores que ya tienen la versión antigua en caché seguirán usándola hasta que expire el TTL. Por eso, los cambios DNS pueden tardar entre unos minutos y 48 horas en verse reflejados globalmente.